
Por cuestiones estrictamente académicas e inequívocamente ajenas a mi voluntad me encuentro con que debo familiarizarme con los contenidos de la sobadísima Educación para la Ciudadanía. Después de haber leído tanto en los periódicos, oído en la radio y leído, oído y visto en la televisión, uno espera encontrarse allí con una especie de desahucio de la moralidad, fábrica de herejes, comunistas y, por supuesto, aguerridos nihilistas que no dejan nada de lo que Dios nos ha dado en pie. Uno supone que después de tanto revuelo, abrir las páginas de un libro -aunque decir que esas cosas son libros ya es decir mucho- de Educación para la Ciudadanía es como abrir un almacén de misiles éticos dispuestos a destruir los cimientos de nuestra civilización. Sin embargo, nada más lejos de la realidad.
Lo que te puedes encontrar allí te lo resumo en esto: vamos a ver cuáles son los valores que se llevan en una democracia y los ponemos escritos entre fotos de niños abrazándose -uno de ellos siempre negro- con mochilas en la espalda, sonriendo, felices como queriendo decir: “sí, ir al instituto es mejor que masturbarse” etc. etc. Pondremos nombres molones a las unidades como “La Globalización como motor del Desarrollo” o “Que el capitalismo mate y tú te calles” y finalmente meteremos unas cuantas actividades que hasta un mono ciego y con síndrome de Asperger resolvería. Pondremos el “libro” a unos 3.000 euros y para el año que viene renovaremos el color de la tapa y diremos que el del año pasado no vale porque “la democracia avanza la ostia en un año”.
En cualquier caso, lo que te vas a encontrar en el libro va a ser un adoctrinamiento. Sí, señoras y señores, un licenciado en Filosofía que dice que esa asignatura adoctrina -y no soy el único ni mucho menos- como lo dice nuestra querida y admirada Conferencia Episcopal. Ahora bien, las similitudes con los cristianos terminan ahí. La asignatura adoctrina, pero no porque vaya en contra de mi Dios, o en contra de La Familia, o en contra de la Vida de los no-natos (un día de estos iré a que me bauticen una corrida) ni chorradas de esas. No se pueden sostener las pretensiones cristianas en ese punto. No podemos dar una educación a la carta: qué les parecería si el día de mañana me presento al instituto de mi hijo y le digo al profesor de matemáticas: “oye, a mi hijo no le des los números irracionales que nosotros somos pitagóricos y en nuestra religión los números irracionales son pecado, están malditos. Mientras les estés dando el numero Pi o la raíz cuadrada de 2 a los demás niños, al mío lo sientas a parte y le das las maravillosas propiedades del número 10, que es redondo, puro y misericordioso”?. ¿Puede sostenerse tal cosa? Señores de cortinas moradas en cuaresma: multiplíquense por cero y divídanse por Pi!
Ahora bien, que la asignatura adoctrina es algo que cae de su propio peso: lo que se establecen son una serie de valores occidentales, liberales e históricamente condicionados y se presentan cómo mínimos morales imprescindibles, las pepitas de oro que han quedado del castigado río de la filosofía y, en definitiva, valores objetivos. ¿Valores objetivos de qué? ¿Qué significa objetivos? ¿Objetivos como que los cuerpos caen a una aceleración de 9,8 m/s2? ¿U objetivos como que la Revolución Francesa empezó en 1789? ¿Cómo de objetivos? Decir que existen valores objetivos es no entender nada de la naturaleza de los valores: históricos, cambiantes, subjetivos, a posteriori, mayoritariamente impuestos y periódicamente aceptados. Así pues, y aunque educar siempre comporta un componente de transmisión de valores (“cállate!” ya son muchos valores), otra cosa muy diferente es darlos explícitamente en una asignatura mostrándolos como si lo que allí hubiera fuesen las ecuaciones de la moralidad: los valores objetivos.
En definitiva, todo esto viene a que estudiar cinco años de Filosofía para terminar diciendo chorradas del tipo “los homosexuales son gente normal”, “no mates a tu compañero de pupitre todavía” o “vota o te jodes y bailas” me da ganas de llorar. ¿Dónde ha quedado la Lógica y la Filosofía de la Ciencia? Si Carnap levantase la cabeza…
Lo que te puedes encontrar allí te lo resumo en esto: vamos a ver cuáles son los valores que se llevan en una democracia y los ponemos escritos entre fotos de niños abrazándose -uno de ellos siempre negro- con mochilas en la espalda, sonriendo, felices como queriendo decir: “sí, ir al instituto es mejor que masturbarse” etc. etc. Pondremos nombres molones a las unidades como “La Globalización como motor del Desarrollo” o “Que el capitalismo mate y tú te calles” y finalmente meteremos unas cuantas actividades que hasta un mono ciego y con síndrome de Asperger resolvería. Pondremos el “libro” a unos 3.000 euros y para el año que viene renovaremos el color de la tapa y diremos que el del año pasado no vale porque “la democracia avanza la ostia en un año”.
En cualquier caso, lo que te vas a encontrar en el libro va a ser un adoctrinamiento. Sí, señoras y señores, un licenciado en Filosofía que dice que esa asignatura adoctrina -y no soy el único ni mucho menos- como lo dice nuestra querida y admirada Conferencia Episcopal. Ahora bien, las similitudes con los cristianos terminan ahí. La asignatura adoctrina, pero no porque vaya en contra de mi Dios, o en contra de La Familia, o en contra de la Vida de los no-natos (un día de estos iré a que me bauticen una corrida) ni chorradas de esas. No se pueden sostener las pretensiones cristianas en ese punto. No podemos dar una educación a la carta: qué les parecería si el día de mañana me presento al instituto de mi hijo y le digo al profesor de matemáticas: “oye, a mi hijo no le des los números irracionales que nosotros somos pitagóricos y en nuestra religión los números irracionales son pecado, están malditos. Mientras les estés dando el numero Pi o la raíz cuadrada de 2 a los demás niños, al mío lo sientas a parte y le das las maravillosas propiedades del número 10, que es redondo, puro y misericordioso”?. ¿Puede sostenerse tal cosa? Señores de cortinas moradas en cuaresma: multiplíquense por cero y divídanse por Pi!
Ahora bien, que la asignatura adoctrina es algo que cae de su propio peso: lo que se establecen son una serie de valores occidentales, liberales e históricamente condicionados y se presentan cómo mínimos morales imprescindibles, las pepitas de oro que han quedado del castigado río de la filosofía y, en definitiva, valores objetivos. ¿Valores objetivos de qué? ¿Qué significa objetivos? ¿Objetivos como que los cuerpos caen a una aceleración de 9,8 m/s2? ¿U objetivos como que la Revolución Francesa empezó en 1789? ¿Cómo de objetivos? Decir que existen valores objetivos es no entender nada de la naturaleza de los valores: históricos, cambiantes, subjetivos, a posteriori, mayoritariamente impuestos y periódicamente aceptados. Así pues, y aunque educar siempre comporta un componente de transmisión de valores (“cállate!” ya son muchos valores), otra cosa muy diferente es darlos explícitamente en una asignatura mostrándolos como si lo que allí hubiera fuesen las ecuaciones de la moralidad: los valores objetivos.
En definitiva, todo esto viene a que estudiar cinco años de Filosofía para terminar diciendo chorradas del tipo “los homosexuales son gente normal”, “no mates a tu compañero de pupitre todavía” o “vota o te jodes y bailas” me da ganas de llorar. ¿Dónde ha quedado la Lógica y la Filosofía de la Ciencia? Si Carnap levantase la cabeza…

Alfonso:creeme,te entiendo a la perfeccion puesto que compartimos no solo profesion sino tambien (para suerte o desgracia nuestra......como me gusta ser positivo yo sigo pensando que para suerte)asignatura.
ResponderEliminarLa filosofia ha sido y es (al menos en mi caso)una de nuestras novias preferidas,pero a la vez una de la que mas dolores de cabeza nos ha dado....y el ultimo de ellos recibe el nombre de educacion para la ciudadania y sus acompañantes inseparables:Etica y ciudadania,filosofia y ciudadania y dentro de poco sera danza clasica y ciudadania.
Todo ello esta pervirtiendo lo que deberia ser el autentico espiritu filosofico:una indagacion critica sobre el saber humano y las inmensas y maravillosas implicaciones que ello conlleva.....pero parece ser que desgraciadamente este tipo de filosofia ya no le interesa a nadie.
En parte los culpables somos nosotros mismos,los encargados de impartir la asigaqnatura,que nos hemos empecinado en que nuestros alumnos sigan leyendo textos tan soberanamente aburridos como la etica a Nicomaco,o tan extremadamente complejos para un chav@l de segundo de bachillerato como el prologo a la critica de la Razon pura de Kant.
Pero bueno,bienvenido al club de los profesores de filosofia desengañados y que aun asi seguimos amando la filosofia y nuestra profesion
Un abrazo y te sigo leyendo
Fonsi me pareix un article extraordinari. Molt ben escrit, molt desternillant ("un día de estos iré a que me bauticen una corrida") i molt sensat.
ResponderEliminar